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viernes, 18 de septiembre de 2020

Apellido y linaje (XLV). Los COSCULLUELA

 

Armas de los Cosculluela
Escudo de los Cosculluela

En 1495 el apellido toponímico Cosculluela (aparece incorrectamente como Coscoluela en el censo de dicho año) estaba presente en diversos pueblos de la mitad sur de Sobrarbe, en las localidades de Banastón, Buil, Castejón de Sobrarbe, Coscojuela de Sobrarbe, Charo, Lamata, Muro de Roda y Sarsa de Surta. Se observa que el origen del apellido está en el pueblo de Coscojuela (o Coscujuela) de Sobrarbe, antiguamente denominado Cosculluela de Tou.

En Castejón de Sobrarbe, en los siglos XV, XVI y primera mitad del XVII, hubo una rica y prestigiosa familia que tuvo el apellido Cosculluela. Todo apunta a que vivieron en la casa que en la actualidad se llama Alastrué. Antón Cosculluela y Falceto obtuvo firma de infanzonía en 1553, ante la Real Audiencia de Aragón. Un personaje relevante de la familia fue micer Antonio Cosculluela, hijo de Antón y de María Sampietro, doctor en Derecho Civil y catedrático en Huesca, donde fijó su domicilio. Micer Antonio fundó un beneficio en la iglesia de Castejón de Sobrarbe, en la capilla de San Juan. Desde Castejón el linaje dimanó hacia Graus, y de Graus a Tauste; éstos ganaron firma de infanzonía en 1686.

En Lamata, en el siglo XVI, hubo dos familias apellidadas Cosculluela que no tenían parentesco conocido. La presencia de los Cosculluela es muy antigua puesto que en 1390 García Cosculluela era vecino del pueblo. Los Cosculluela más antiguos vivieron en la casa que ahora se llama Bestué. La actual Casa Cosculluela fue fundada en el siglo XVI por un zapatero y un clérigo que, parece ser, eran naturales de Castejón de Sobrarbe.

Desde Lamata el linaje dimanó a otras localidades próximas: Buil, Charo (1630), Gerbe, Casas de La Selva de Clamosa (1723), Palo (1757), Casas de Escapa (1818) y Barbastro (1864).

En 1626 asistieron a las Cortes celebradas en Barbastro, en calidad de infanzones:

·      Antón Cosculluela, de Castejón de Sobrarbe, que presentó una ejecutoria ganada por su bisabuelo.

·      Joan, Miguel y Antón Cosculluela, de Lamata.

·      Juan de Cosculluela, de Santa María de La Nuez.

En 1787 había muchos infanzones apellidados Cosculluela, entre ellos:

·      Carlos Cosculluela, de Santa María de Buil.

·      Joaquín Cosculluela, de Muro de Roda.

·      Joaquín Cosculluela, de Palo. Presentó copia de firma ganada por Marco Cosculluela y otros, de Buil.

·      Joaquín Cosculluela, de Tierrantona, descendiente de los Cosculluela del lugar de Charo, que obtuvieron privilegio de infanzonía.

·      Pedro Cosculluela, de Toledo de Lanata, natural de Palo, reconocido infanzón por los vecinos de este lugar.

·      Joaquín Cosculluela, de Toledo de Lanata, natural de Muro de Roda, con privilegio del año 1672.

·      Josef Cosculluela, de El Pueyo de Araguás.

·      Joseph Cosculluela, de Charo. Posesión de firma de infanzonía.

·      Joseph Cosculluela, de Lamata.

Escudo de los Cosculluela

Según el Manuscrito 11314 de la Biblioteca Nacional, el escudo de los Cosculluela es escarcelado: 1º y 3º, de oro, león de gules, 2º y 3º, de oro, roble sinople sumado de cruz de gules.

Más información en el libro “Nobiliario de Sobrarbe”.

http://gensobrarbe.blogspot.com/2018/11/librerias-en-las-que-se-puede-se-puede.html



 

lunes, 25 de febrero de 2019

Apellido y linaje (X). LOS BALLABRIGA – VALLABRIGA


Escudo de los Ballabriga - Vallabriga, en Lapenilla, siglo XVII
 
En la provincia de Huesca hay dos pequeñas localidades llamadas Ballabriga, una de ellas en La Ribagorza (término municipal de Veracruz, con muy escasa población) y otra en el extremo norte del Somontano, en el antiguo municipio de Rodellar (Pardina de Ballabriga) hace tiempo deshabitada. Parece ser que en estos dos núcleos está el origen del apellido.
En época medieval el apellido comenzó a expandirse por Sobrarbe y Ribagorza. Supuestamente, en el año 1327 “su majestad el rey D. Pedro (?)” concedió el título de infanzón a Joan de Ballabriga, habitante en Coscojuela de Sobrarbe. Otra firma titular de infanzonía la ganó en 1498 Joan de Ballabriga, descendiente del anterior, vecino del mismo pueblo, el cual era hijo de García Ballabriga, nieto de García Ballabriga. En 1486 obtuvo firma de infanzonía Ramón de Ballabriga, vecino de Fraga, supuestamente descendiente de Coscojuela de Sobrarbe. Joan de Ballabriga, vecino de Aínsa, infanzón, procedía de Coscojuela de Sobrarbe.
En el año 1495 los Ballabriga ya se habían expandido por la provincia de Huesca puesto que aparecen censados al menos 14 cabezas de familia apellidados Ballabriga o Vallabriga, cinco de ellos en Sobrarbe, en los concejos de Castejón, Coscojuela, Aínsa y Olsón. El resto vivían en otras localidades de la provincia.
A finales del S.XVI y principios del XVII el linaje experimentó la máxima expansión en el sur de Sobrarbe. Había “Ballabrigas” en muchas localidades: Coscojuela, Castejón, Buil (Coronillas), Olsón (Jabierre, La Almunia), Lamata, Arcusa y Sarsa de Surta. Quizá los más destacados fueran los de Coscojuela de Sobrarbe puesto que allí hubo clérigos y notarios, teniendo la casa un alto nivel económico. También tuvieron buena posición los Ballabriga de Jabierre de Olsón, emparentados con los Mora de Seira, los Juste de Arcusa, los Maça de Abizanda, los López de Mediano y los Sánchez de Coscojuela de Sobrarbe, éstos últimos eran notarios.

En 1582 Joan de Ballabriga, de Castejón, era tenido por infanzón. Joan era hijo de Pedro y nieto de García Ballabriga y Francisca Castillo.

En 1626 asistieron diversos infanzones apellidados Ballabriga a las Cortes celebradas en Barbastro: Domingo Ballabriga (Lamata), Joan de Vallabriga (Lamata), Juan Ballabriga (Montesa), Francisco Ballabriga (Monzón, hijo de Pedro, señor territorial de La Mengrana), Joan Ballabriga (Paúl), Martín Ballabriga (Pozán de Vero), Gerónimo Ballabriga (Pozán de Vero), Nadal Ballabriga (Pozán de Vero), Francisco Vallabriga (Pozán de Vero), Antón Ballabriga (Salinas de Hoz), Joan de Vallabriga (Salinas), Domingo Ballabriga (Salinas), Cosme Vallabriga (Salinas) y Pedro Ballabriga (Salinas). Desde Sobrarbe sólo hubo representantes de Lamata, con casal de origen en Jabierre de Olsón; el linaje estaba retrocediendo con rapidez en la comarca. No obstante, se propagó por el Somontano de Barbastro.

Luis de Vallabriga y Rozas, que fue teniente general de la Armada, en su expediente de ingreso como caballero de la Orden de Santiago se indica que el origen de la nobleza de su linaje estaba en Cosculluela de Tou (Coscojuela de Sobrarbe). Su escudo hace referencia a los linajes Vallabriga y Rozas; era cuartelado, 1º y 4º, de azur, una torre de plata, y rodeando la torre siete estrellas de oro, tres a cada lado y una encima, y al pie de la torre una estrella idéntica, pero de mayor tamaño que las anteriores. 2º y 3º, de gules, un árbol de sinople con un león de plata empinado a él.

Para más información consultar en el libro Nobiliario de Sobrarbe.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Apellido y linaje. LOS ALASTRUÉ



Armas de los Alastrué
 
En el lugar de Alastrué existió un palacio o casa en la que habitaban notorios infanzones, apellidados Alastrué. Pedro Alastrué obtuvo firma de infanzonía en el año 1504, haciendo su salva al año siguiente.
En 1647 se realizó una escritura de información referente a la infanzonía de Miguel Alastrué y Alastrué, natural del lugar de Alastrué y vecino de Castejón de Sobrarbe.
En 1799, a instancia de Pedro Alastrué y Escartín, vecino del lugar de Alastrué, del Honor de San Juan de Matidero, en el valle de Serrablo, tuvo lugar en la Real Audiencia de Aragón un proceso para probar la infanzonía de los Alastrué, puesta en duda por el ayuntamiento del citado lugar y el Real Monasterio de San Juan de La Peña, señor temporal del pueblo. En el proceso de infanzonía se especifica la historia genealógica familiar hasta finales del siglo XVIII.
Desde el siglo XVIII los Alastrué poseían en su casa un escudo de armas esculpido en piedra, con cuatro cuarteles: “dos leones y dos alas, y en medio de los dos superiores una encina con su cruz”, cuyo escudo se remataba con el correspondiente “morrión”. Poseían una capilla particular bajo la invocación de Nuestra Señora del Rosario, donde tenían derecho a enterrar a los suyos. En el arco de acceso a la capilla había pintado un escudo de armas “en campo azul y rojo” y con las figuras descritas, en las cuales se indicaba: “ARMAS DE LOS ALASTRUÉ”
Para más información consultar en el libro Nobiliario de Sobrarbe

miércoles, 26 de julio de 2017

Pedregradas históricas (VIII). CASTEJÓN DE SOBRARBE, agosto del año 1916


 
Sr. director de EL DIARIO DE HUESCA.
En la tarde del 22 de Julio último, y por efecto de una gran tormenta, sufrieron en este término las vides, hortalizas, olivos, etc., algún daño, que si bien no merecían el calificativo de enormes, había de mermarse en parte el rendimiento que el labrador esperaba ansioso.
El 14 de agosto,  por la tarde y sobre las cinco, se presentó una densa nube que, retrocediendo bajo un viento huracanado, descargó granizo y agua en tanta abundancia que tras de haber magullado las uvas de las vides, tirar las olivas y magullamiento de hortalizas, arrastró muchas tierras, dejando muchos huertos llenos de ruejos y arenas, en peor estado que si estuviéramos en el mes de Enero.
El día 15 celébrose la fiesta cívica en este pueblo, a la que asistieron muchos forasteros; fue lo que se dice una buena fiesta por su preparación tan próxima, pero no con aquel regocijo que era de desear, observando en los semblantes una tristeza, debida a la catástrofe del día anterior, caso el más comentado en las conversaciones.
Llegó el día 16, y en lo que media desde las once a las catorce, sufrió éste término tres veces las consecuencias del pedrisco, llegando el momento en que se recogieron piedras del tamaño de un huevo de gallina abierto en dos partes.
Excusado es decir cómo queda este pueblo; la pluma se niega á describir su aspecto.
Ahora pienso en la situación económica del contribuyente por añadidura y se me presentan a la vista estas circunstancias: La cosecha de cereales, regular; la del vino perdido, así como aceite, hortalizas, etc., en vigor las circunstancias del pasado año, sin dejar de vista que se ha de comer, vestir y calzar; todo caro, efecto de esa guerra cruel de Europa, y por añadidura la Hacienda pública reclamando algunas pesetas desde el año 1850; y luego el reintegro al Pósito de unas 4.500 pesetas, próximamente, sin tener en cuenta las obligaciones ordinarias que forzosamente tiene el contribuyente para con el Tesoro.
Puede preguntarse: ¿Con qué recursos cuenta el contribuyente para atender a este número de obligaciones? Yo creo, señor director, que por toda respuesta puede decirse:
¡Con sus fincas y no otra cosa!
¿Y los acreedores? ¡Esto es particular!
Si el Gobierno por su parte no remedia en algo esta grave situación por el momento, sin dejar de vista las subsistencias, se aproxima el día en que este pueblo, si cuenta hoy con 62 vecinos, de los cuales 30 desaparecerán, cerrando sus puertas, para no ser presa del hambre que inminentemente se impone.
José Albás.

lunes, 6 de febrero de 2017

Pedregadas históricas (VII). CASTEJÓN DE SOBRARBE, 26 de julio de 1901


José Albás Buil, secretario del ayuntamiento de Castejón de Sobrarbe
 
Horrorosa tormenta—Piedra—Situación aflictiva—Emigración forzosa.

Sr. Director de EL DIARIO DE HUESCA:

Por mucho tiempo habían aparecido en el horizonte densos nubarrones, que convertidos en tempestades, recorrían las sierras más próximas al límite de esta localidad, sin que en este término, como en otros, regaran el suelo con una sola gota de agua.

Ayer, a las tres de la madrugada, se desencadenó una furiosa tempestad acompañada de impetuoso viento y de tanta abundancia de piedra de grueso tamaño, que en cinco minutos dejó arrasado cuanto a su paso hallaba, semejando hoy nuestro término municipal hallarse en el mes de enero.

¡Qué triste espectáculo!... ¡qué cuadro tan aterrador!... ¡qué porvenir se aguarda a los desconsolados agricultores de este pueblo!... ¡cuántos en días festivos se recreaban, examinando las vides, árboles frutales, las huertas, que por cierto prometían la ayuda y prosperidad en tiempo no lejano, y hoy se ha convertido en su totalidad en un valle de lágrimas.

Las viñas aparecen con los vástagos destrozados, muy mal parados, para la próxima poda; las huertas se proponen ararlas en preparación del próximo año; y sólo con esto, Sr. Director, comprenderá cuánta es la pena que aqueja a los humildes habitantes de esta localidad, sin que nada de cuanto dejo indicado pueda calificarse de ponderación.

Muchos de nuestros habitantes emigrarán, no por rutina, sino por obligatoria necesidad, abandonando sus hogares, para con el producto de su trabajo poder alimentar a sus desconsolados hijos; y los que permanezcan en su morada como meros agricultores, pasarán el año sufriendo una lenta pena, pues por cierto dejarán de ayudar al Tesoro con sus tributos, por serles imposible pagar las muchas cargas que sobre ellos pesan y que se hacen insoportables.

Si a estas desgracias no ayudan los poderes públicos para remediarlas, si no se considera que en este término, como en otros, se le ha privado al labrador de cuanto más falta le hace para ayudar al Tesoro, pues las pérdidas son de grande consideración, tendremos que emigrar todos acosados por el hambre, para satisfacer tan apremiante necesidad lo primero, y luego para contribuir a la Hacienda pública como religiosamente lo hemos verificado siempre.

José Albás Buil

domingo, 15 de enero de 2017

Infanzonía del linaje Escapa, de Castejón de Sobrarbe


 
Entre los años 1262 y 1265 fue confirmada la infanzonía de Joanis de Scapa (Escapa), habitante en Escapa, “almunia” (aldea) de “Castillions de Arvio” (Castejón de Sobrarbe).

Siglos más tarde, Joan de Escapa, vecino de Castejón de Sobrarbe, figuraba como hidalgo en el maravedí del año 1582.

Los Escapa se expandieron por Castejón y sus aldeas, y también por su entorno inmediato: Arcusa, Castellazo, Samitier, etc.


Decoración en una toalla, realizada por Joaquina Escapa Latorre, natural de Castejón de Sobrarbe y vecina de Lamata desde el año 1898, tras contraer matrimonio con José Cardiel Arasanz.

martes, 7 de junio de 2016

Vecinos de Castejón de Sobrarbe en el año 1231


 
En el primer tercio del siglo XIII los apellidos estaban en fase de formación. Un ejemplo de ello lo tenemos en los vecinos de Castejón de Sobrarbe, que aparecen abajo. Había un amplio dominio de los apellidos toponímicos que hacían referencia en unos casos a la localidad de residencia y otros casos indicaban desde dónde habían venido a casar. Se trata de apellidos que nos hablan de proximidad y endogamia.
En el siglo XIII, al igual que ocurrió hasta mediados del siglo XX, los residentes en las localidades de Castejón, Sarrotila, Mon Pelato, Latorre, La Sierra, El Cerollar, Los Paciniás, Las Ergualas, La Pardina y Camporrotuno eran todos ellos vecinos de Castejón de Sobrarbe, integrantes de un mismo concejo y parroquia.
En 1231 había 45 cabezas de familia que componían el concejo de Castejón, lo que nos indica una gran vitalidad y un territorio muy antropizado, aunque sin alcanzar los niveles que hubo en el siglo XIX. A continuación se muestra el listado de vecinos de Castejón en el siglo XIII. Junto a ellos se pone entre paréntesis el probable lugar de procedencia de los antepasados de cada vecino.

1.   G. de La Sierra, soldado (Casa de La Sierra)

2.   García de Azlor, soldado

3.   Joan de Lo Cerollar, sacerdote (Casa de Cerollar)

4.   Eximeno de La Pardina (Aldea de La Pardina)

5.   Pedro de Lo Cerollar (Casa de Cerollar)

6.   Julián de Las Erolas (Aldea de Las Ergualas)

7.   Sancho de Ospitale (Lugar de Hospitaled)

8.   Sancho Superpina

9.   Pedro de La Quintana

10.                  Guillermo, hijo de Sancho de Frontman (Aldea de Frontiñán de Olsón)

11.                  Pedro de La Serra (Casa de La Sierra)

12.                  María de Portulas (Lugar de Puértolas)

13.                  Glorieta Ferrando de La Pardina (Aldea de La Pardina)

14.                  Domingo de La Torre (Aldea de La Torre)

15.                  Benedicto de La Torre (Aldea de La Torre)

16.                  Egidio de La Torre (Aldea de La Torre)

17.                  Pedro de La Torre (Aldea de La Torre)

18.                  Domingo de Monte Pilato (Aldea de Mon Pelato)

19.                  Julián de Serrotila (Aldea de Sarrotila)

20.                  Pedro Martín

21.                  Joan de Sarraulo (Sarrablo)

22.                  Felipe de Escapa (Casas de Escapa)

23.                  Pedro Lupi

24.                  Domingo Burrelli

25.                  Laurencio Domingo

26.                  Pedro de Buil (Lugar de Buil)

27.                  Miguel de La Serra (Casa de La Sierra)

28.                  Sancho de Pocinellos (Casa de Los Paciniás)

29.                  Joan de Las Esplugas

30.                  Bonus hijo Pedro de Castellaço (Lugar de Castellazo)

31.                  Domingo de Escapa (Casas de Escapa)

32.                  Martín de Avinçalla (Lugar de Abizanda)

33.                  Calbeto

34.                  Sancho de Linés (Aldea de Linés)

35.                  Pedro de Hospitale (Lugar de Hospitalet)

36.                  Sancho de La Torre (Aldea de La Torre)

37.                  Guillermo de Iaro (Lugar de Charo)

38.                  Sancho de Gilbega

39.                  Domingo de Arrevella (Lugar de Revilla)

40.                  Joan de Mediano (Lugar de Mediano)

41.                  García de Aguilar (Lugar de Aguilar)

42.                  Sancho de Scanella (Lugar de Escanilla)

43.                  Pedro de La Torre Yllola (Lugar de Latorrecilla)

44.                  Joan de La Cambra

45.                  Sancho de Romea

domingo, 6 de diciembre de 2015

Pedregadas históricas (IV). PEDRISCO EL 26/7/1895

 

Carta de Sobrarbe
12/8/1895

Sr. Director: En este pueblo de Castejón confiábamos, así como en Olsón, Lamata y otros, en que este año podrían completarse algo las deficiencias de cosechas anteriores, pero hemos visto en pocas horas nuestro gozo en un pozo por consecuencia del pedrisco ocurrido el día de Santa Ana, 26 de julio último, que arrasó los viñedos y concluyó con las hortalizas, que en esta localidad y su comarca son importantes, porque ayudan mucho al pasar de las casas de labradores. Cayó en dicho día piedra en abundancia, arrasándolo todo, y llevando el desconsuelo al vecindario entero.

Hace dos años que por causas varias, de naturaleza cósmica y meteorológica, no se cosecha vino en este país; y cuando veíamos en perspectiva una gran cosecha, cuando comenzábamos a querer medio olvidar nuestros males, en un momento, una furiosa nube nos segó todas las esperanzas.

¿Qué nos resta de hacer? ¿Qué haremos ahora en esta comarca? ¿Pagar? ¿Y con qué pagamos, si es que nada tenemos?

Todos pensamos en la idea de fomentar las Obras públicas. Tenemos la vista fija en esa multitud de proyectos que tientan la imaginación de los pueblos, para la construcción de obras generales, pero no vislumbramos claro el asunto. Tan desgraciados somos en este país, hasta hoy huérfano de representación, que no nos queda otro recurso que sufrir callando. Pero las cosas han llegado a un punto tal, del que no pueden pasar sin grave daño de la población flotante de estos pueblos que está llamada a desaparecer si no viene algo que destruya la influencia letal de la escasez que se divisa y de la miseria que pronto señoreará todo Sobrarbe. ¿Por qué no se emprenden las obras desde Aínsa a Escalona, en aquella famosa carretera electoral de execrable memoria? ¿Por qué los pueblos no piden con insistencia que se construya el trozo subastado por Don Antonio de Caso, desde Escalona a las Devotas, interrumpido contra la voluntad de este señor, contra sus intereses, y contra los de toda esta comarca? Tan solo con estas obras habría lo suficiente para sostener las gentes, y evitar la emigración que amenaza, y que ya ha comenzado a significarse desde seis años acá, porque las cosechas no acuden, y el labrador perece sin medios de defensa.

Y hecha la historia de Castejón, queda bosquejada toda la de la histórica comarca de Sobrarbe, por todos conceptos digna de consideración.

Ya comprenderá todo el mundo que con este orden de cosas, las cargas públicas y los compromisos particulares se han hecho aquí imposibles de cumplir. Quiera o no quiera el fisco, la provincia o el municipio, aquí no se puede hacer efectiva cantidad ninguna. ¿Cómo, si no hay un maravedí en el país?

Suyo afectísimo. –J.A. y B. (Probablemente José Albás y Buil)

sábado, 10 de octubre de 2015

ALGUNOS DATOS REFERENTES AL SEÑORÍO DE BORRASTRE


A finales del siglo XVI el Señorío de Borrastre pertenecía a Joan Maça de Liçana, de las casas de San Just (San Juste), y a Domingo Giral, vecino de Castillón de Sobrarbe (Castejón de Sobrarbe), residente en la casa de Mon Pelato. Había dos Señores con idénticos derechos, poseyendo el señorío al 50% cada uno. Los Señores tenían una serie de derechos sobre el pueblo, tal y como veremos reflejado en sus tomas de posesión. Además, cobraban anualmente los impuestos señoriales.

En el año 1597, en Borrastre había unas 15 casas habitadas, cuyos propietarios conformaban el concejo general de los vecinos y habitadores del pueblo. El concejo estaba integrado por  Joan de Viñueles (jurado del lugar), Joan Ferrer (jurado), Joan de Lacort (lugarteniente de jurado), Pedro Villacampa (justicia), Pedro Bandrés, Pedro Franco, Joan de Lacort, Joan de Viñueles menor de días, Antón Ferrer, Joan Ferrer mayor de días, Pedro Viñueles, Antón de La Cort, Jayme Ferrer menor, Jayme Ferrer mayor y Pedro Tisner o Cisner, fustero (carpintero). Se repetían mucho los apellidos, lo que apunta a una elevada endogamia.

En 1597 tomó posesión de la mitad del señorío Domingo Giral de Azenar, vecino de Castejón de Sobrarbe. Lo hizo en presencia de los integrantes del concejo del lugar de Borrastre. En señal de posesión, junto con el otro Señor, destituyó del cargo de justicia del lugar a Pedro Villacampa, y a continuación lo volvió a nombrar, jurando éste el cargo. El justicia tomó de la mano derecha a Domingo Giral y lo paseó por el lugar, abrió y cerró algunas casas y mandó parar unas orcas, en señal de posesión colgaron un paño. Estos actos fueron vistos y tolerados por todos los asistentes.

En 1597 el concejo de Borrastre, reunido delante de la puerta de la iglesia, vendió los bienes inmuebles que habían pertenecido al difunto Joan de Anclada. Joan debía al concejo de Borrastre 600 sueldos jaqueses y de ahí que sus bienes fueran embargados y luego vendidos a favor de Pedro Franco, por la misma cantidad adeudada. El embargo y venta fueron autorizados previamente por los dos Señores del pueblo. Entre los bienes figuraba su casa y diversos campos, denominados: Al Caxigo de Ballella, Piedra Resa, Castias, La Coroniella, Las Pereras, Los Patrias (viña), Patreras (viña), A Lo Calçil, La Real, Moliniello, Sobre Villa y Lo Quello de Las Villas de Villanueba. El dinero que pagó el comprador se lo había prestado previamente el concejo de Borrastre.

Los señoríos también estaban sometidos a la compraventa, sirviendo a veces para paliar la maltrecha economía de un Señor. Por ejemplo, en el año 1644 los herederos fideicomisarios de la hacienda del difunto notario Miguel Giral, Señor que era de Borrastre, vecino de Castillón de Sobrarbe, vendieron a Mosén Juan La Cambra, vicario de Castejón, los derechos sobre el señorío de Borrastre, por un precio de 7000 sueldos jaqueses. Los herederos de Miguel Giral tenían que hacer frente a diversos pagos, principalmente de dotes, y con esta venta consiguieron la liquidez que les faltaba. En el año 1649 falleció Mosén Juan La Cambra, Señor de Borrastre, dejando en herencia su título a su sobrino Juan Antonio Lacambra, heredero de su casa natal en el barrio de Camporrotuno.

En el año 1650 Juan Antonio Lacambra, habitante en el lugar de Camporrotuno, barrio del lugar de Castejón de Sobrarbe, tomo posesión del señorío de Borrastre y sus rentas. En compañía del justicia y jurados del lugar, y otros vecinos, entró en las casas, abriendo y cerrando puertas, entró y salió de los campos, huertos y heredades, cavando y recolectando hierbas en los campos, y ramos de los árboles de los huertos y otras posesiones del lugar de Borrastre. Todos los asistentes estuvieron de acuerdo con lo realizado. El Señor confirmó en sus cargos al justicia, baile (alcalde) y demás cargos que eran nombrados por el Señor del lugar.

En la fachada principal de Casa Cambra de Camporrotuno, en el dintel de una bella ventana del siglo XVII, hay un escudo e inscripción asociada a él que dice: JUAN ANTONIO LACAMBRA, SEÑOR DE BORRASTE, AÑO 1676.

 


El escudo de Juan Antonio Lacambra, Señor de Borrastre, es cuartelado, y entado en punta. 1º Castillo, 2º cuatro palos, 3º trisquel inscrito en un círculo, 4º león rampante y contornado. En el entado hay un símbolo, parece ser el número 2, quizá en alusión a que Juan Antonio Lacambra era el segundo Señor de Borrastre con el apellido Lacambra. Escudo timbrado con corona abierta. Llama la atención la presencia de un trisquel celta, símbolo protector que probablemente fue copiado de otra piedra que vio el que diseñó el escudo. Con posterioridad esta figura del tercer cuartel fue representada como una rueda, siendo una deformación del original. En la parte inferior del dintel, en sus extremos, aparecen dos símbolos más frecuentes en Sobrarbe, como son la hexafolia inscrita en un círculo y una cuatrifolia en aspa, también inscrita en un círculo, que a su vez genera una cruz patada.

El título de Señor de Borrastre debió ser vendido por Juan Antonio Lacambra.

En los años 1686 y 1687 consta como Señor de Borrastre D. Gerónimo Villacampa, habitante en el lugar de Laguarta. Gerónimo Villacampa era muy rico y prestaba dinero, y diversos productos,  en distintas localidades, como Secorún, Latorrecilla o Yeba. Gerónimo Villacampa era hijo de Isabel Maza de Lizana, natural de San Juste.

Como vemos, el Señorío de Borrastre fue pasando por diversas manos, siendo sus propietarios gentes con alto poder económico que cuando veían flojear su economía familiar vendían el título (o parte de él) y los derechos de Señor para obtener dinero con el que afrontar sus deudas.

domingo, 4 de octubre de 2015

La Casa de Mon Pelato, las brujas y Enrique González Fiol


 
La primitiva casa de Mon Pelat o Mon Pelato, fue posteriormente conocida como casa Morillo de Latorre (Castejón de Sobrarbe) y después como casa Valenciano. Su propietario en 1923, Enrique González Fiol, en un relato entre lo real y lo fantástico, indicó que también era conocida como Casa de las brujas. Estos nombres diferentes de la casa aluden a su larga historia de la que hoy doy unas pinceladas, susceptibles de ser ampliadas en un futuro.
En el año 1486 Johan Giral vivía en la casa de Monpelat, perteneciente a la aldea de Sarrotila, barrio de Castejón de Sobrarbe. En el año 1560 se fundó una capellanía en Mon Pelato, con 5000 sueldos de propiedad, en una pequeña y muy bonita iglesia realizada a mediados del siglo XVI y que aún se conserva en la actualidad. En 1597 Domingo Giral vivía en Mon Pelat y en 1600 el dueño era Domingo Açenar de Giral. En el año 1644 se documenta Domingo Giral, de Mon Pelato.
Los Giral de Mon Pelato llegaron a ser Señores, al 50%, de la localidad de Borrastre. Fueron prestamistas y tuvieron un alto nivel económico. Así mismo, había clérigos y posiblemente un notario. En aquellos años la casa también se llamó Casa de Domingo Giral.
A principios del siglo XVIII el dueño era Juan Cavero, casado con Ana Escapa. Su hijo Juan Cavero Escapa, de la casa de Mon Pelato de Latorre, casó en 1747 con María Arasanz Salinas, natural de La Pardina, barrio de Castejón. En estos momentos la economía familiar no tenía la bonanza de siglos pasados. En el siglo XVIII, segunda mitad, se acabó abandonando la denominación de Mon Pelato por la más amplia de Latorre, barrio de Castejón.
En 1753 se firmó un sorprendente convenio entre los dueños de la casa de Mon Pelato y el matrimonio conformado por Joseph Monclús e Isabel Anna Pardina, mediante el cual se comprometían a vivir todos en la misma casa. Todos deberían trabajar en beneficio de la casa, siendo sustentados en ella, y los hijos dotados al haber y poder de la casa. Los dueños serían usufructuarios, y en caso de fallecer, el usufructo recaería en Joseph Monclús y su esposa, quienes aportaron a la casa sus bienes. En caso de discordia entre ambos matrimonios, entonces se procedería a la partición por la mitad de la casa y bienes. En 1755 se advierte que hay problemas importantes entre los dos matrimonios, haciéndose la situación insostenible.
En el año 1763 Ana María Cavero Arasanz fue nombrada heredera por sus padres, contrayendo matrimonio con Martín Morillo Broto, natural de Banastón. Los problemas en la casa iban a más, quizá debido a los acuerdos de 1753. En 1769 hubo un “alboroto” y se procedió a la prisión de Martín Morillo, con aprehensión de sus bienes sitios y muebles. Además, para colmo de desdichas, su casa principal y la de su familia se quemó; se les echó de ella y se les desposeyó de sus bienes que luego recuperaron, al menos en parte.
En el año 1798 Josef Morillo Cavero, heredero de la casa, contrajo matrimonio con Raymunda Lisa y Maza de Lizana, natural de Banastón. Los dueños de la casa se siguieron apellidando Morillo hasta finales del siglo XIX, si bien la economía familiar cada vez estaba peor. En 1894 la situación era insostenible, con casi todo el patrimonio empeñado. Entonces, los dueños, Antonio Morillo Lascorz y su esposa Andresa Pascual Oliván, procedieron a la venta condicional de casa y tierras a favor de José González Giménez y su esposa Desamparados Fiol Esteve, vecinos de Valencia. Fue una venta especial puesto que los vendedores podrían vivir en la casa hasta el final de sus días, recibiendo sustento y obligándose a trabajar los campos, y su hija sería dotada por los compradores, en una cantidad de dinero estipulada en la compraventa.
A partir del año 1915 rige la casa Enrique González Fiol, escritor y periodista, residente en Madrid. Heredó los bienes que habían sido de sus padres.
Enrique González Fiol normalmente residía en Madrid, si bien pasaba temporadas en su casa sita en el barrio de Latorre, perteneciente al municipio de Castejón de Sobrarbe. Él siempre dijo que era de Castejón de Sobrarbe, oriundo de una de sus aldeas, ocultando que residía en el barrio de Latorre.
 
González Fiol fue un hombre culto e inteligente, de ideas innovadoras, dejando una extensa e interesante obra literaria, habiendo en ella algunas referencias a Sobrarbe, como es el caso de un artículo titulado: “La casa de las brujas”. Como bien dice su autor, en ese relato se mezcla lo real y lo fantástico. La parte del texto real viene a ser autobiográfica. La casa protagonista (ver fotografía), es la casa que en aquellos momentos era propiedad del escritor González Fiol, ubicada actualmente en la aldea de Latorre, primitiva casa de Mon Pelato. Es muy probable que el padre de E. González Fiol, llamado José González Giménez, hubiera nacido en la aldea de Latorre, tal y como consta en el relato sobre la casa de las brujas y en la novela “…Te diré lo que es amor”, que en parte es autobiográfica. El apellido González se documenta en Latorre, aldea de Castejón, a finales del siglo XVIII, donde residían en 1797 Josef González y su esposa Josefa Sánchez. En 1822 José González estaba casado con María Ximénez.
Desde el siglo XVIII en la casa de Mon Pelato se sucedieron una serie de desgracias que pudieron motivar que la gente de la zona pensara que era una casa embrujada. En la primera mitad del siglo XX la familia de E. González Fiol tuvo que soportar un conjunto de adversidades acordes con la fama de la casa. Por ejemplo, la madre de González Fiol falleció al poco tiempo de la adquisición de la casa. Aunque González Fiol era aparentemente muy racional y creía no creer en las brujas, después de lo que le pasó a él y a su entorno familiar, cuando menos surgió la duda. En agosto de 1918 escribió: “Esperando reconstruir mis nervios destrozados por sin número de contrariedades, llevaba yo -no sé si huido y hastiado de la vida literaria y periodística-, unos meses refugiado en Castejón de Sobrarbe".

 
En su relato “LA CASA DE LAS BRUJAS” Enrique González Fiol quiso terminar con una bonita frase llena de esperanza, que también sirve para finalizar este artículo: ¡Contra el verdadero amor no hay nada ni nadie que pueda vencer! ¡Ni las brujas!...