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sábado, 10 de octubre de 2015

ALGUNOS DATOS REFERENTES AL SEÑORÍO DE BORRASTRE


A finales del siglo XVI el Señorío de Borrastre pertenecía a Joan Maça de Liçana, de las casas de San Just (San Juste), y a Domingo Giral, vecino de Castillón de Sobrarbe (Castejón de Sobrarbe), residente en la casa de Mon Pelato. Había dos Señores con idénticos derechos, poseyendo el señorío al 50% cada uno. Los Señores tenían una serie de derechos sobre el pueblo, tal y como veremos reflejado en sus tomas de posesión. Además, cobraban anualmente los impuestos señoriales.

En el año 1597, en Borrastre había unas 15 casas habitadas, cuyos propietarios conformaban el concejo general de los vecinos y habitadores del pueblo. El concejo estaba integrado por  Joan de Viñueles (jurado del lugar), Joan Ferrer (jurado), Joan de Lacort (lugarteniente de jurado), Pedro Villacampa (justicia), Pedro Bandrés, Pedro Franco, Joan de Lacort, Joan de Viñueles menor de días, Antón Ferrer, Joan Ferrer mayor de días, Pedro Viñueles, Antón de La Cort, Jayme Ferrer menor, Jayme Ferrer mayor y Pedro Tisner o Cisner, fustero (carpintero). Se repetían mucho los apellidos, lo que apunta a una elevada endogamia.

En 1597 tomó posesión de la mitad del señorío Domingo Giral de Azenar, vecino de Castejón de Sobrarbe. Lo hizo en presencia de los integrantes del concejo del lugar de Borrastre. En señal de posesión, junto con el otro Señor, destituyó del cargo de justicia del lugar a Pedro Villacampa, y a continuación lo volvió a nombrar, jurando éste el cargo. El justicia tomó de la mano derecha a Domingo Giral y lo paseó por el lugar, abrió y cerró algunas casas y mandó parar unas orcas, en señal de posesión colgaron un paño. Estos actos fueron vistos y tolerados por todos los asistentes.

En 1597 el concejo de Borrastre, reunido delante de la puerta de la iglesia, vendió los bienes inmuebles que habían pertenecido al difunto Joan de Anclada. Joan debía al concejo de Borrastre 600 sueldos jaqueses y de ahí que sus bienes fueran embargados y luego vendidos a favor de Pedro Franco, por la misma cantidad adeudada. El embargo y venta fueron autorizados previamente por los dos Señores del pueblo. Entre los bienes figuraba su casa y diversos campos, denominados: Al Caxigo de Ballella, Piedra Resa, Castias, La Coroniella, Las Pereras, Los Patrias (viña), Patreras (viña), A Lo Calçil, La Real, Moliniello, Sobre Villa y Lo Quello de Las Villas de Villanueba. El dinero que pagó el comprador se lo había prestado previamente el concejo de Borrastre.

Los señoríos también estaban sometidos a la compraventa, sirviendo a veces para paliar la maltrecha economía de un Señor. Por ejemplo, en el año 1644 los herederos fideicomisarios de la hacienda del difunto notario Miguel Giral, Señor que era de Borrastre, vecino de Castillón de Sobrarbe, vendieron a Mosén Juan La Cambra, vicario de Castejón, los derechos sobre el señorío de Borrastre, por un precio de 7000 sueldos jaqueses. Los herederos de Miguel Giral tenían que hacer frente a diversos pagos, principalmente de dotes, y con esta venta consiguieron la liquidez que les faltaba. En el año 1649 falleció Mosén Juan La Cambra, Señor de Borrastre, dejando en herencia su título a su sobrino Juan Antonio Lacambra, heredero de su casa natal en el barrio de Camporrotuno.

En el año 1650 Juan Antonio Lacambra, habitante en el lugar de Camporrotuno, barrio del lugar de Castejón de Sobrarbe, tomo posesión del señorío de Borrastre y sus rentas. En compañía del justicia y jurados del lugar, y otros vecinos, entró en las casas, abriendo y cerrando puertas, entró y salió de los campos, huertos y heredades, cavando y recolectando hierbas en los campos, y ramos de los árboles de los huertos y otras posesiones del lugar de Borrastre. Todos los asistentes estuvieron de acuerdo con lo realizado. El Señor confirmó en sus cargos al justicia, baile (alcalde) y demás cargos que eran nombrados por el Señor del lugar.

En la fachada principal de Casa Cambra de Camporrotuno, en el dintel de una bella ventana del siglo XVII, hay un escudo e inscripción asociada a él que dice: JUAN ANTONIO LACAMBRA, SEÑOR DE BORRASTE, AÑO 1676.

 


El escudo de Juan Antonio Lacambra, Señor de Borrastre, es cuartelado, y entado en punta. 1º Castillo, 2º cuatro palos, 3º trisquel inscrito en un círculo, 4º león rampante y contornado. En el entado hay un símbolo, parece ser el número 2, quizá en alusión a que Juan Antonio Lacambra era el segundo Señor de Borrastre con el apellido Lacambra. Escudo timbrado con corona abierta. Llama la atención la presencia de un trisquel celta, símbolo protector que probablemente fue copiado de otra piedra que vio el que diseñó el escudo. Con posterioridad esta figura del tercer cuartel fue representada como una rueda, siendo una deformación del original. En la parte inferior del dintel, en sus extremos, aparecen dos símbolos más frecuentes en Sobrarbe, como son la hexafolia inscrita en un círculo y una cuatrifolia en aspa, también inscrita en un círculo, que a su vez genera una cruz patada.

El título de Señor de Borrastre debió ser vendido por Juan Antonio Lacambra.

En los años 1686 y 1687 consta como Señor de Borrastre D. Gerónimo Villacampa, habitante en el lugar de Laguarta. Gerónimo Villacampa era muy rico y prestaba dinero, y diversos productos,  en distintas localidades, como Secorún, Latorrecilla o Yeba. Gerónimo Villacampa era hijo de Isabel Maza de Lizana, natural de San Juste.

Como vemos, el Señorío de Borrastre fue pasando por diversas manos, siendo sus propietarios gentes con alto poder económico que cuando veían flojear su economía familiar vendían el título (o parte de él) y los derechos de Señor para obtener dinero con el que afrontar sus deudas.

domingo, 4 de octubre de 2015

La Casa de Mon Pelato, las brujas y Enrique González Fiol


 
La primitiva casa de Mon Pelat o Mon Pelato, fue posteriormente conocida como casa Morillo de Latorre (Castejón de Sobrarbe) y después como casa Valenciano. Su propietario en 1923, Enrique González Fiol, en un relato entre lo real y lo fantástico, indicó que también era conocida como Casa de las brujas. Estos nombres diferentes de la casa aluden a su larga historia de la que hoy doy unas pinceladas, susceptibles de ser ampliadas en un futuro.
En el año 1486 Johan Giral vivía en la casa de Monpelat, perteneciente a la aldea de Sarrotila, barrio de Castejón de Sobrarbe. En el año 1560 se fundó una capellanía en Mon Pelato, con 5000 sueldos de propiedad, en una pequeña y muy bonita iglesia realizada a mediados del siglo XVI y que aún se conserva en la actualidad. En 1597 Domingo Giral vivía en Mon Pelat y en 1600 el dueño era Domingo Açenar de Giral. En el año 1644 se documenta Domingo Giral, de Mon Pelato.
Los Giral de Mon Pelato llegaron a ser Señores, al 50%, de la localidad de Borrastre. Fueron prestamistas y tuvieron un alto nivel económico. Así mismo, había clérigos y posiblemente un notario. En aquellos años la casa también se llamó Casa de Domingo Giral.
A principios del siglo XVIII el dueño era Juan Cavero, casado con Ana Escapa. Su hijo Juan Cavero Escapa, de la casa de Mon Pelato de Latorre, casó en 1747 con María Arasanz Salinas, natural de La Pardina, barrio de Castejón. En estos momentos la economía familiar no tenía la bonanza de siglos pasados. En el siglo XVIII, segunda mitad, se acabó abandonando la denominación de Mon Pelato por la más amplia de Latorre, barrio de Castejón.
En 1753 se firmó un sorprendente convenio entre los dueños de la casa de Mon Pelato y el matrimonio conformado por Joseph Monclús e Isabel Anna Pardina, mediante el cual se comprometían a vivir todos en la misma casa. Todos deberían trabajar en beneficio de la casa, siendo sustentados en ella, y los hijos dotados al haber y poder de la casa. Los dueños serían usufructuarios, y en caso de fallecer, el usufructo recaería en Joseph Monclús y su esposa, quienes aportaron a la casa sus bienes. En caso de discordia entre ambos matrimonios, entonces se procedería a la partición por la mitad de la casa y bienes. En 1755 se advierte que hay problemas importantes entre los dos matrimonios, haciéndose la situación insostenible.
En el año 1763 Ana María Cavero Arasanz fue nombrada heredera por sus padres, contrayendo matrimonio con Martín Morillo Broto, natural de Banastón. Los problemas en la casa iban a más, quizá debido a los acuerdos de 1753. En 1769 hubo un “alboroto” y se procedió a la prisión de Martín Morillo, con aprehensión de sus bienes sitios y muebles. Además, para colmo de desdichas, su casa principal y la de su familia se quemó; se les echó de ella y se les desposeyó de sus bienes que luego recuperaron, al menos en parte.
En el año 1798 Josef Morillo Cavero, heredero de la casa, contrajo matrimonio con Raymunda Lisa y Maza de Lizana, natural de Banastón. Los dueños de la casa se siguieron apellidando Morillo hasta finales del siglo XIX, si bien la economía familiar cada vez estaba peor. En 1894 la situación era insostenible, con casi todo el patrimonio empeñado. Entonces, los dueños, Antonio Morillo Lascorz y su esposa Andresa Pascual Oliván, procedieron a la venta condicional de casa y tierras a favor de José González Giménez y su esposa Desamparados Fiol Esteve, vecinos de Valencia. Fue una venta especial puesto que los vendedores podrían vivir en la casa hasta el final de sus días, recibiendo sustento y obligándose a trabajar los campos, y su hija sería dotada por los compradores, en una cantidad de dinero estipulada en la compraventa.
A partir del año 1915 rige la casa Enrique González Fiol, escritor y periodista, residente en Madrid. Heredó los bienes que habían sido de sus padres.
Enrique González Fiol normalmente residía en Madrid, si bien pasaba temporadas en su casa sita en el barrio de Latorre, perteneciente al municipio de Castejón de Sobrarbe. Él siempre dijo que era de Castejón de Sobrarbe, oriundo de una de sus aldeas, ocultando que residía en el barrio de Latorre.
 
González Fiol fue un hombre culto e inteligente, de ideas innovadoras, dejando una extensa e interesante obra literaria, habiendo en ella algunas referencias a Sobrarbe, como es el caso de un artículo titulado: “La casa de las brujas”. Como bien dice su autor, en ese relato se mezcla lo real y lo fantástico. La parte del texto real viene a ser autobiográfica. La casa protagonista (ver fotografía), es la casa que en aquellos momentos era propiedad del escritor González Fiol, ubicada actualmente en la aldea de Latorre, primitiva casa de Mon Pelato. Es muy probable que el padre de E. González Fiol, llamado José González Giménez, hubiera nacido en la aldea de Latorre, tal y como consta en el relato sobre la casa de las brujas y en la novela “…Te diré lo que es amor”, que en parte es autobiográfica. El apellido González se documenta en Latorre, aldea de Castejón, a finales del siglo XVIII, donde residían en 1797 Josef González y su esposa Josefa Sánchez. En 1822 José González estaba casado con María Ximénez.
Desde el siglo XVIII en la casa de Mon Pelato se sucedieron una serie de desgracias que pudieron motivar que la gente de la zona pensara que era una casa embrujada. En la primera mitad del siglo XX la familia de E. González Fiol tuvo que soportar un conjunto de adversidades acordes con la fama de la casa. Por ejemplo, la madre de González Fiol falleció al poco tiempo de la adquisición de la casa. Aunque González Fiol era aparentemente muy racional y creía no creer en las brujas, después de lo que le pasó a él y a su entorno familiar, cuando menos surgió la duda. En agosto de 1918 escribió: “Esperando reconstruir mis nervios destrozados por sin número de contrariedades, llevaba yo -no sé si huido y hastiado de la vida literaria y periodística-, unos meses refugiado en Castejón de Sobrarbe".

 
En su relato “LA CASA DE LAS BRUJAS” Enrique González Fiol quiso terminar con una bonita frase llena de esperanza, que también sirve para finalizar este artículo: ¡Contra el verdadero amor no hay nada ni nadie que pueda vencer! ¡Ni las brujas!...