martes, 26 de mayo de 2015

100 publicaciones en papel


Además de las entradas que pongo en mis blogs, desde el año 1999 me van publicando diversos artículos en distintas revistas y algún que otro libro. De vez en cuando es conveniente mirar hacia atrás y ver el camino recorrido. Estas publicaciones son muy distintas unas de otras, de calidad y extensión diversa. En su conjunto contribuyen a una mejor visión del territorio de Sobrarbe. Se trata principalmente de artículos relacionados con la historia de las personas y sus familias, de esas gentes anónimas que pretendo rescatar del olvido. Hay otros artículos y un libro relacionados con la geología y la Paleontología. Últimamente me muevo más por los caminos de la heráldica y la genealogía. Próximamente me quiero centrar en elaborar un armorial de Sobrarbe, tema que inicié y dejé aparcado durante meses.
A continuación se muestra la relación de las publicaciones, de las cuales 11 están pendientes de ver la luz.


TODAS MIS PUBLICACIONES EN LIBROS Y REVISTAS

 
Año
Artículo
1
1999
“Institución de una Capellanía en la Iglesia de la Virgen y Madre de Dios de La Nuez, año 1622”, Tierra Bucho, nº 6 (1999), pp. 7-11.
2
1999
“Restos arqueológicos cerca de Almazorre”, Tierra Bucho, nº 7 (1999), p. 10.
3
2000
“Toma de Posesión del Priorato del Santuario de Nuestra Señora de La Nuez, año 1831”, Tierra Bucho, nº 8 (2000), p 8.
4
2000
“El Viejo Sobrarbe y sus cocodrilos fósiles”, Revista Sobrarbe, Centro de Estudios del Sobrarbe, nº 6 (2000), pp. 199-238.
5
2000
“Reconocimiento y plantación de buegas entre los términos de Olsón y Espluguillo”, Tierra Bucho, nº 9 (2000), pp. 17-18.
6
2001
“Caballeros infanzones sobrarbenses en las Cortes de Barbastro del año 1626”, Tierra Bucho, nº 10 (2001), pp. 8-13.
7
2001
“Dos guardas del monte de Bárcabo multados por la Real Audiencia de Aragón”, Tierra Bucho, nº 11 (2001), p. 34.
8
2001
“Las lluvias en Sobrarbe meridional”, Sobrarbe, nº 7 (2001), pp. 75-116.
9
2002
“Abizanda. Un pueblo del Viello Sobrarbe”, Sobrarbe, nº 8 (2002), pp. 175-221.
10
2002
“El distrito de Bárcabo en el año 1863”, Tierra Bucho, nº 12 (2002), pp. 38-40.
11
2002
“Restos arqueológicos en el monte de Arcusa”, Tierra Bucho, nº 13 (2002), pp. 20-24.
12
2002
“Las casas de Lamata”, El Gurrión, nº 87 (2002), pp. 11-13.
13
2002
“Las casas de Escanilla”, El Gurrión, nº 88 (2002), pp. 17-22.
14
2003
“No al embalse de Susía”, El Gurrión, nº 92 (2003), pp. 19-22.
15
2004
“Recopilación de refranes, expresiones y frases escuchadas en Lamata”, El Gurrión, nº 94 (2004), pp. 24-26.
16
2004
“Recopilación de palabras de uso infrecuente en Lamata”, El Gurrión, nº 95 (2004), p. 22.
17
2004
“Linajes de Sobrarbe: los Arasanz”, Tierra Bucho, nº 16 (2004), pp. 15-21.
18
2004
“Río Susía amenazado”, Hoja informativa río Susía, nº 2 (2004), p. 1.
19
2004
“Contenido del Pliego de Bases del Anteproyecto”,  Hoja informativa río Susía, nº 2 (2004), pp. 2-4 .
20
2005
“Linajes de Sobrarbe: los Lalueza o Lueza”, Tierra Bucho, nº 18 (2005), pp. 26-34.
21
2005
“Puntos de interés geológico (PIG) en la cuenca del río Susía (I)”, El Gurrión, nº 98 (2005), pp. 29-36.
22
2005
“Puntos de interés geológico (PIG) en la cuenca del río Susía (II)”, El Gurrión, nº 99 (2005), pp. 29-34.
23
2005
“Es una revista muy completa en la que se tratan multitud de asuntos”, El Gurrión, nº 100 (2005), pp. 40-42.
24
2005
“Geología en la Cuenca del río Susía”, Hoja informativa de la Asociación Río Susía, nº3 (2005), pp. 2-3.
25
2005
“El poblamiento humano en la Cuenca del río Susía”, Hoja informativa de la Asociación Río Susía, nº3 (2005), pp. 3-4.
26
2005
“Las casas en la cuenca del río Susía”, Hoja informativa de la Asociación Río Susía, nº3 (2005), p. 4.
27
2006
“Fósiles”, Comarca de Sobrarbe, Colección Territorio, nº 23, Diputación General de Aragón, Zaragoza (2006), pp. 35-44.
28
2006
“Marco geológico de la comarca de Sobrarbe”, Rutas CAI por Aragón, Nº 43 Sobrarbe, Zaragoza (2006) pp. 10-15.
29
2006
“Geología en el Susía”, Rutas CAI por Aragón, Nº 43 Sobrarbe, Zaragoza, 2006, pp. 136-143.
30
2006
“Arquitectura popular y geología”, Hoja informativa de la Asociación Río Susía, nº4, 2006, pp. 2-5.
31
2006
“La botica de Castejón de Sobrarbe en el siglo XVIII (I)”,  El Gurrión, nº 102 (2006) pp. 6-11.
32
2006
“La botica de Castejón de Sobrarbe en el siglo XVIII (II)”,  El Gurrión, nº 103 (2006) pp. 6-14.
33
2006
“Donación del Señor de Lardiés en favor de su hija y el marido de ésta, año 1495”, Esparvero, nº 14 (2006)
34
2007
“Los Lardiés, infanzones de la Ribera de Fiscal”, “Esparvero”, nº 15 (2007), 3 páginas.
35
2007
“Piedras y actividad humana”, Hoja Informativa de la Asociación Río Susía, nº5 (2007), pp. 3-5.
36
2007
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe), 1. Los Las Corz-Lascorz”, El Gurrión, nº 108 (2007) pp. 17-19.
37
2007
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe), 2. Los Torres”, El Gurrión, nº 109 (2007) pp. 9-10.
38
2007
“Excavación arqueológica en Castejón de Sobrarbe”, O´Fogaril, nº 23 (2007), p. 15.
39
2007
“Nueva excavación arqueológica en Castejón de Sobrarbe”, O´Fogaril, nº 22 (2007), p. 13.
40
2007
“Escudos de armas en la ribera de Fiscal”. Revista del Centro de Estudios de Sobrarbe, nº 11 (2007) p. 173-194
41
2007
Mirador de El Tejar de Lamata. Panel explicativo, Prames.
42
2008
“Linajes de Sobrarbe: los Cardiel”, Revista Sobrarbe, Centro de Estudios de Sobrarbe, nº 11 (2007), pp. 161-171
43
2008
“Actuaciones del Centro de Estudios de Sobrarbe en materia de arqueología en el año 2007”,  Treserols, nº 11 (2008), pp. 36-38.
 
44
2008
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe). 3. Los Monclús”, El Gurrión, nº 110 (2008) pp. 11-13.
45
2008
“El icnogénero Teredolites en Sobrarbe”. El Gurrión, nº 110 (2008), pp. 32-33.
46
2008
“Patrimonio natural y cultural de Aínsa-Sobrarbe: Cuello Monclús”, O´Fogaril, boletín informativo-cultural del municipio de Aínsa-Sobrarbe, nº 24 (2008), p.16.
47
2008
“Geología”, Descubriendo el valle del río Susía, Asociación Río Susía, Zaragoza (2008), pp. 16-20.
48
2008
“La geología en la arquitectura popular”, Descubriendo el valle del río Susía, Asociación Río Susía, Zaragoza (2008), pp. 20-23.
49
2008
“Prehistoria e historia”, Descubriendo el valle del río Susía, Asociación Río Susía, Zaragoza (2008), pp. 39-43.
50
2008
“Por los pueblos de la cuenca”, Descubriendo el valle del río Susía, Asociación Río Susía, Zaragoza (2008), pp. 46-56.
51
2008
“Patrimonio inmaterial”, Boletín informativo de la Asociación Río Susía (2008), 1p.
52
2009
“La Fuente de los Baños o Fuente As Bas de Mondot”,  Treserols,  nº 12 (2009), p. 6-7
53
2009
Guía de campo de los fósiles de Sobrarbe. Invertebrados y plantas, Centro de Estudios del Sobrarbe, Zaragoza, 2099, 310 páginas.
54
2009
“El Museo Paleontológico de Sobrarbe”, Monte Perdido, nº53 (2009), pp. 14-15.
55
2009
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe). 4. Los Climent-Clemente”, El Gurrión, nº 114 (2009) pp. 22-24.
56
2009
“Arqueología en Sobrarbe, año 2009”, Treserols, nº 12 (2009), p. 13-15
57
2010
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe). 5. Los Cosculluela, El Gurrión, nº 120 (2010) pp. 28-32.
58
2010
“Fósiles de Sobrarbe”. Ro zimbeler de Castillazuelo, nº 20 (2010), p. 14-15.
59
2010
“El Museo Paleontológico de Sobrarbe en Lamata (Huesca)”, XI Jornadas Aragonesas de Paleontología, Ricla (2010). pp. 135-142.
60
2010
“El Museo Paleontológico de Sobrarbe”, Naturaleza aragonesa, nº 25 (2010), pp. 80-85.
61
2010
“La arquitectura tradicional en Sobrarbe ligada al material geológico utilizado en su construcción”, VIII Jornadas de Informadores Turísticos, Aínsa (2010).
62
2011
“Infanzones de la Solana y la Ribera de Fiscal en las Cortes del año 1626”, Esparvero, nº 23 (2011), pp. 16-17.
63
2011
“Infanzonía de los Allué de Asín de Broto”, Esparvero, nº 24 (2011)
64
2011
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe). 6. Los Salinas”, El Gurrión, nº 122 (2011) pp. 6-7.
65
2011
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe). 7. Los Ballabriga-Vallabriga”, El Gurrión, nº 123 (2011) pp. 6-9.
66
2011
“Infanzones de Sobrarbe en las Cortes de Barbastro del año 1626”, El Gurrión, nº 124 (2011) pp. 31-33.
67
2012
“Linajes de Sobrarbe. Los Fumanal”, El Gurrión, nº 126 (2011) pp. 5-9.
68
2012
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe). 8. Los Miguel”, El Gurrión, nº 129 (2012) pp. 6-8.
69
2012
“Arquitectura popular y su relación con la geología”, VI Seminario del Geoparque de Sobrarbe, Boltaña (2012).
70
2012
“Eliminación de los escudos en la villa de Bielsa”, El Gurrión, nº 127 (2012) pp. 28-29.
71
2012
“Vertebrados fósiles de Sobrarbe”. Revista de l´Institut Català de Mineralogia, Gemologia i Paleontologia, época V, nº 34/35 (2012), pp. 51-54.
72
2012
“Patrimonio geológico y paleontológico en la comarca de Sobrarbe”. Curso de Guía de patrimonio cultural de Sobrarbe, Boltaña (2012), en PDF.
73
2012
“Infanzonía de los Ger, de Lardiés y Yeste”, Esparvero, nº 25  pp.
74
2012
“Escudos de armas en Fiscal”, Esparvero, nº 26 (2012), 2 p.
75
2013
“Escudos de armas de los Maza de Lizana en la Ribera de Fiscal”, Esparvero, nº 27 (2013), 4 p.
76
2013
“La población de Borrastre en el año 1816”, Esparvero, nº 28 (2013), 2 p.
77
2013
Presence of several clades of continental turtles in the Lutetian (middle Eocene) of the Sobrarbe Formation (Ainsa Basin, south-central Pyrenees, northeast Spain). Geologica Belgica 16 (2013), pp. 311-319. (Este es el único artículo en el que no soy autor único. Mi colaboración se centró en ubicar los yacimientos)
78
2013
“Los Naya de Castejón de Sobrarbe”, El Gurrión, nº 130 (2013), pp. 11-14.
79
2013
“Apellidos San Juste y Maza de Lizana, en Abizanda”, El Gurrión, nº 131 (2013), pp. 20-22.
80
2013
“Infanzonía del apellido Broto”, El Gurrión, nº 132 (2013), pp. 14-20.
81
2013
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe). 8. Los Olivar-Olibar”, El Gurrión, nº 133 (2013) pp. 12-13.
82
2014
“Dote de Mariana de Broto, año 1673”, Esparvero, nº 29 (2014), 2 p.
83
2014
“Apellido Salamero”, El Gurrión, nº 234 (2014), pp. 11-12
84
2014
“Apellidos infanzones de Lamata (Sobrarbe) 10. Los Bestué – Bistué”. El Gurrión, nº 136 (2014), pp. 30-33.
85
2014
“El sepulcro de Íñigo Arista en San Victorián de Sobrarbe”. El Gurrión, nº 136 (2014), pp. 16-18
86
2014
“Olsón a mediados del siglo XX. Memorias de Teresa Sanmartí”. El Gurrión, nº 137, pp.22-26
87
2014
“Los Villacampa de Laguarta y Sobrarbe”, Hidalguía, nº 364-365 (2014), pp. 293-317.
88
2014
“Tortugas en el Eoceno Medio de la Cuenca de Aínsa”, Comunicats, nº 38/39  (2014), pp. 52-53
89
2015
“Los judíos de Monclús (Sobrarbe) en el año 1320”. El Gurrión, nº139 (2015), pp. 9-11
 
 
 
Artículos finalizados, pendientes de ser publicados
90
 
“Los Pérez en casa Mur de Aluján”
91
 
“Algunos datos referentes al señorío de Borrastre”
92
 
“Arquitectura popular y geología en el sur de Sobrarbe”
93
 
“Casa Bruñac de Palo (1580-1800)”
94
 
“Casa La Figuera de Muzás”
95
 
“Los Nummulites o dineretes”
96
 
“El linaje Sanz de Broto”
97
 
“Casa Plana de Puidecinca”
98
 
“El nombre y el apellido Cardiel en época medieval”
99
 
“El ciclo festivo en Lamata”
100
 
“El apellido Campo en Sobrarbe”

domingo, 10 de mayo de 2015

Juan de Nicodemus, de Castejón de Sobrarbe, católico, liberal y anticlerical


Enrique González Fiol, escritor
En el año 1930, el prolífico y poco conocido periodista y escritor sobrarbés-valenciano, Enrique González Fiol vio publicado su cuento titulado “El devocionario de las cuarenta hojas”. Seguramente estaba inspirado en un hecho real, ambientado en Castejón de la Gorga (Castejón de Sobrarbe). Se trata de un interesante cuento en el cual hay información sobre las costumbres y la literatura de tradición oral en Sobrarbe. También aparecen múltiples palabras aragonesas. No sé si realmente existió Nicodemus. Seguidamente, el cuento escrito por Enrique González Fiol.

En todo Sobrarbe no había espíritu bastante perspicaz para dictaminar con cabal certitud que el panarras más socarrón o el tuno más ladino de aquel antiguo reino fuera Juan de Nicodemus, el remendero de zapatos y albarcas de la villa de Castejón de La Gorga. En cambio, estaban todos acordes en proclamarlo digno heredero y émulo de las marrullerías que inmortalizaron, en todo el Pirineo aragonés, al pastor de almas mosén Fierro, y al de cabras y ovejas Superio, de Puértolas.

Tonto parecía por muchos de los dichos y los hechos de su vida ya cuarentona. Pero en trueque, desconcertaba, súbito, con agudezas de ingenio de no corto alcance, blanco de las cuales pocos se libraban de ser. Y los curas, menos. Aunque nadie le ganaba a cumplir sus deberes religiosos con las máximas atención y compostura, guardábales cómica ojeriza a todas las estolas, por haber consentido que en la pila bautismal le echasen al tozuelo un nombre que aborrecía, no por lo que tuviera del príncipe fariseo Nicodemo, el discípulo oculto del Salvador, según el evangelio sanjuanero, que había oído predicar muchas cuaresmas, sino por cuanto tenía de Juan…, pues llamárselo o tenerlo a uno por tal parecíale la injuria más insufrible.

Verdad es que el nombrecito habíale proporcionado no pocos disgustos en su infancia y en su mocedad: a pedrada limpia había encorrido o engalzado a sus compañeros escolares muchas veces por llamarlo el del Bautista, y no escasas por estropearlo con avieso sarcasmo su segunda mitad onomástica, trucándola zumbonamente en Nicomemus ni bebemus, cuando el dómine los castigaba encerrados sin yantar a mediodía en la escuela. En fin, gracias a Dios y a los leñazos, puñetazos y teflazos que repartió, sin distinción de edades ni sexos, conquistó el derecho a ser denominado solamente Nicodemus. Y desde aquel día se declaró, o se definió, por decirlo con el verbo de moda, católico, liberal y anticlerical.

Por lo último su ingenio no dejaba de mortificar a las sotanas que, a su juicio lo merecieran de algún modo.

En una ocasión, después de haber mostrado al médico, que tenía pretensiones de arqueólogo, una bula pontificia del siglo XV, pergamino miniado de altísimo mérito, preguntaba el párroco a su interlocutor cómo podía haberse cambiado en el nombre de aquella villa la elle de Castillón por la jota de Castejón. A lo que Nicodemus, que pasaba entonces por allí, sin pedir permiso para meter baza, replicó narigoneando con lentitud azorante de bausán:

-No les extrañeye a ustedes; tenía que ser ye asinas; ya se sabe que en Aragón todo y remata en jota…!

En venganza de todas las burlas, vayas y mofas con que los ponía colorados, los clericales trataron de desbaratarle la boda con una misacha de buen palmito y no mala dote, calumniándola de llevarle usada su gala principal.

- ¡Bay! ¡Bay! –les replicó gangosamente, en tono resignado de sandio, convencido de la ruindad de la intención-. No tos preocupez tanto; no y vayáis a enfermar. Es boda al consonante pa mí; ya sabís que por la contribución que y pago, de zapatero de viejo, no puedo trabajarye en nuevo…

Era el cura avaro incorregible, que por no gastar y, en parte, por ir más suelto de cazata, vicio en él tan aferrado como la tacañería, no reparaba en aparecer con una sotana donde no se sabía qué se podría contar más, si manchas, agujeros o rasgones.

En cuanto Nicodemus lo tenía a tiro de su risa, rompía en carcajadas estrepitosas y cínicas, que duraban hasta que lo veía desaparecer.

Harto de aquella risa, que juzgaba irreverente, y echándoselas de listo, presentósele un día el mosén, acompañado de dos testigos, para poder querellársele judicialmente por injuria.

A pesar de los dos testigos, en cuanto lo vio Nicodemus se dislocó a carcajadas. Y cuando los testigos, para más asegurarse, le aconsejaron insidiosamente que considerara cuán caro podría salirle el burlarse de la sotana, que era cosa santa, la risa de Nicodemus llegó a los linderos de la epilepsia. No quería más el enojado eclesiástico, y le envió la papeleta de citación.

Y cuando todos creían que la presencia de los testigos lo dejaría anonadado, salió limpiamente del lance diciendo que él no se reía del Sr. Párroco ni de su sotana, que le parecían muy respetables, sino de los agujeros y de las manchas, que no tenían nada de santo, ni de católico, ni de cura, ni de sotana siquiera…

Pero la partida más graciosa y más gorda se la jugó al sacristán, en una fiesta de visita pastoral. Celebraba el Sr. Obispo nada menos. Nicodemus había visto que los señoritos de la villa acudían al Santo sacrificio devocionario en mano, leyendo el cual se pasaban la ceremonia. En vez de subirse al coro, cual de costumbre, quedóse abajo, entre el grupo de los hombres y el de las mujeres, muy a vista del sacristán, con la novedad de tirar de una baraja grasienta, como manoseada por varias generaciones.

Y pasando y repasando naipe tras naipe, con el mismo fervor que si ojease el devocionario más hondamente místico, se le transcurrió toda la misa.

El sacristán, que no podía verlo ni en pintura, frotábase de gusto las manos, pensando que habiendo testigos escandalizados de la pública irreverencia Nicodemus acabaría nada menos que en un presidio, condenado por sacrilegio.

Y en cuanto sonó el Ite misa est y cayó sobre los fieles la bendición episcopal, agarró por los sobacos a Nicomemus, y escoltado por el alguacil, previamente requerido para la detención, se lo llevó a la abadía.

Era tan gordo y tan extraño aquello, que el buen Obispo no lo habría creído si el propio acusado no hubiera asentido espontáneamente, y hasta hubiera enseñado la nefanda barajeta con la mayor naturalidad.

- ¿Pero sabes, desdichado, adónde te puede conducir esa irreverencia? ¡Ahora mismo te van a llevar a la cárcel si no pides perdón ahí de rodillas! –dijo la mitra, que no gustaba de resoluciones violentas.

-O siñor obispo y tién ganas de chanza –replicó tranquilamente Nicodemus-. No sabeba yo y que la ley castigue la devoción.

-¿La devoción es estar en misa sin levantar los ojos de la baraja? A ver, explícame eso –dijo bondadosamente el prelado, creyendo habérselas con un tonto.

-Pos sí, Siñor. Ende que os pijaitos y han sacau la moda de venirye a misa a leer en su libred, como aquí no venden devocionarios, yo hi teníu que valeme de iste de las cuarenta hojas. Mírese cómo –y sacando naipes, conforme iba citándolos, añadió-: Cuando me sale l´as m´alcuerdo de que hay un solo Dios todopoderoso. Un dos me y recuerda los dos ladrones, o bueno y o malo que acompañaron a Jesús en a Cruz;  un tres, a Santísima Trinidad; el cuatro, los evangelistas Marcos, Lucas, Mateo… y l´otri que guárdeme Dios de llamárleye por su nombre para no encarroñarlo; o cinco, las vírgenes prudentes que no y debían dejar apagar su lámpara. Ye verdá que la Biblia ice que diez y tenían a misma fayena, pero cinco en eran fatas, y no la ficieron; o seis , os días que y tardó Dios en fabricarse el mundo; el siete, el en que se plantó Dios pa descansar e inventar el de jubar al truquiflor; también m´alcuerda los Dolores de Nuestra Siñora; si tenese los ochos me recordarían de las vertuosas presonas que se y salvaron d´o diluvio: Noé y a suya muller, os tres fillos con as tres chovens; en total, cuatro parejas; y si los nueves, os leprosos que no le daron las gracias a Jesús de diez que en sanó, pos que sólo uno len dio, y… -ante la palabreja que iba a escapársele, preguntó modoso- ¿cómo le dicen sus mercedes a esta carteta?

-La sota- dijo un paje del obispo.

-Bueno, por esta carteta, como diez, me y fa pensar en os diez mandamientos d´a ley de Dios, y en cuanti que sota, deixaremos pa l´último lo que y prenso; el caballo m´alcuerda del apóstol Santiago; y el rey, de David, y Salomón; as cuatro estaciones del año; y las doce cartetas de cada palo, los doce meses; as blancas, os siete días de la semana, y las doce figuras los signos del Zodíaco; los cuatro ases y las cuatro briscas, as ocho fiestas gordas de la añada… en fin, que pa mí, la baraja no ye una alcomonia pa fatiar y exenredar en la iglesia, sino Biblia, devocionario y almanaque…

-Sí, pero no has dicho lo que te falta de la sota- dijo el obispo, conteniendo la risa a duras penas.

-¡Oh! Eixo, ray. ¡Ya len diré, ya!...-replicó Nicodemus-, si su ilustrísima y el escolano me y prometen no encarrañárseye por lo que y prenso…-y, como se lo prometieron, concluyó: -En cuanti sota, no me fa pensar denguna tocinada de las que cualesquier fato maliciariaye, por el mal nombre que len damos aquí a eixa carteta, y que en o Quijote diz o siñor maistro que se escribeye con as cuatro letras, aunque con denguna debe prenunciarse ante sayas y sotanas. Se es caso, me fa prensar, con lástima, en la Madalena, andes de arrepintirse; y con invidia, dimpuesas de arrepintida, qu´agarrada está a la cruz, como cantamos en la letanía de los Santos…. Pero ahora, no y prenso en cosa de eixo: ende que m´y veo ante el siñor obispo, eixa carteta me fa prensar nada más que… ¡en o fillo de la gran sota! Que m´ha empentau aquí, con la judía intención de que me dasen un susto…

Rieron todos de la jocosa zorrería de Nicodemus, y, pese al rabioso despecho del podenco del Escolano, que no había podido cazarlo en un renuncio, lo soltaron.

Desde entonces en Sobrarbe se llama a la baraja el breviario de Nicodemus, o el devocionario de las cuarenta hojas.

ENRIQUE GONZÁLEZ FIOL

sábado, 2 de mayo de 2015

Una caseta encantadora en un bosque encantado


La caseta se halla junto a bellos árboles. Un lugar para relajarse y olvidarse de las miserias morales de este mundo








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Detalle en el interior

Bóveda por aproximación de hiladas
 
En el extremo occidental del antiguo término municipal de Castejón de Sobrarbe, a 757 metros de altitud, cerca de Casa Paciniás, dentro de un bonito bosque, se halla una caseta de planta circular, realizada con mampostería de piedra irregular y autóctona, arenisca calcárea de facies de transición, del Eoceno Medio. Ausencia de argamasa. La caseta posee un hueco de mayor tamaño que es la entrada y además tiene cuatro pequeños vanos.

Cubierta realizada con losas de arenisca calcárea, conformando lo que podríamos llamar una bóveda por aproximación de hiladas.

Parece ser que esta caseta se realizó en la primera mitad del siglo XX, teniendo como finalidad la caza de aves.

Estamos ante un singular y pequeño monumento, tan bello como sencillo.